¿Están los toros en el punto de mira?


Cuando empecé a pensar en organizar el reto ToroEnMoto imaginé que entre las dificultades a las que se enfrentarían aquellos que aceptaran el desafío, podrían estar cosas como las inclemencias climatológicas, encontrar la mejor forma de acceder hasta la base de la figura o incluso aquellas relacionadas con el tipo de moto con el que te plantearas hacerlo.

A raíz de una reciente noticia que vi en la prensa, me di cuenta que con lo que no contaba era que también la política sería un factor a tener en cuenta. ¿Están los toros en el punto de mira?

¿Qué es eso?¿Es un pájaro?¿un avión? No, es un toro

Antes de seguir voy a aclarar que no me interesa absolutamente nada la política ni la religión, aunque para ambas cosas respeto el pensamiento y las creencias de los demás.

Viajar y sobre todo, vivir fuera durante algunos años me ayudó a aprender ver las cosas de una forma distinta.

Algo que me sigue sorprendiendo de los nacidos en la Península Ibérica, con independencia del sentimiento patriota o nacionalista que nos invada a cada uno de nosotros, es la incapacidad de respetar algunas cosas por identificarlas simplemente como símbolos de aquello que va en contra de nuestra forma de pensar.

Para mi, el Toro de Osborne no simboliza nada más que eso, la figura de un toro.

Esa silueta de 14 metros de alta es un icono del diseño gráfico realizado por Manolo Prieto en los años 50, si me apuras, un cliché por el cual se nos relaciona fuera de la Península como una especie de estereotipo.

Para mi es cómo una esencia y por lo tanto no lo relaciono directamente con una marca (aunque en el pasado sí tuvo más identificación con ella), ni necesariamente con la tauromaquia y ni mucho menos, con la política. No es un pájaro, no es un avión, no es Superman, es simplemente un icono.

Por la relevancia y popularidad de ese icono, era de esperar que pudiera ser utilizado para dar repercusión a acciones reivindicativas.

Toros de Osborne y las reivindicaciones

En algunas ocasiones las figuras del Toro de Osborne han sido utilizadas para llevar a acciones reivindicativas más o menos respetuosas con la propia figura. Algunas de las más llamativas fueron:

2005. Transformaron el Toro de Osborne en Cáceres, en una vaca suiza, pintando unas manchas blancas y colocándole unas ubres de chapa de color rosa, para criticar la violencia de género o la discriminación sexual.

2008. El artista Sam3 reduce el Toro de Osborne a novillo para llamar la atención sobre la crisis mundial

2008. El artista Sam3 reduce el Toro de Osborne a un esqueleto para incidir en la responsabilidad y los efectos de la crisis mundial.

2013. El toro de Osborne de Fuengirola, pasó del color negro azabache a estar pintado por la mañana con los colores de la bandera republicana, y con los de la bandera nacional por la tarde.

2011. En el de Mallorca (Algaida) se cambió el color negro por los colores de la bandera gay y se le retiran los testículos. Los toros en el punto de mira

2017.  El Toro de Osborne de Santa Pola es decorado con el diseño del cuadro de Pablo Picasso “El Guernica”, el mítico cuadro antibelicista.

Los toros en el punto de mira

Toros de Osborne y la política

Siguiendo con el tema de las reinvindicaciones, para algunas personas la figura de los toros de Osborne se relacionan directamente con el “españolismo”  y va en contra de un sentimiento nacionalista, por lo que provoca que sean derribados cada cierto tiempo. Nuevamente se puso a los toros en el punto de mira.

Estas son algunas de las fechas y lugares en los que ocurrieron este tipo de hechos:

2007. Independentistas catalanes derriban el Toro de Osborne de El Bruc. Fue reparado posteriormente.

2015. Independentistas catalanes derriban por segunda vez el Toro de Osborne de El Bruc. Fue reparado posteriormente.

2016. Independentistas catalanes derriban por tercera vez el Toro de Osborne de El Bruc. No fue reparado.

2016. Personas relacionadas con una organización juvenil independentista, derriban la figura del toro de Osborne situado en Tavernes de la Valldigna (Valencia). Fue reparado posteriormente.

2018. Justificando que esta figura es un “símbolo del españolismo” en la comarca de La Safor; varias personas relacionadas con una organización juvenil independentista, derriban la figura del toro de Osborne situado en Tavernes de la Valldigna (Valencia).

Así pues, debido a está última acción vandálica, la política se ha convertido en un factor más a tener en cuenta para poder completar el reto de #ToroenMoto. Habrá que esperar a ver que va a pasar con esta figura, y en caso de que se decida volver a poner en pie, cuánto tiempo habrá que esperar.

Tu opinión

Llegado a este punto final me gustaría saber tu opinión al respecto de estas tres preguntas, así que déjame un comentario al final del post:

  1. ¿Piensas que esta fijación contra el Bos taurus es muy nuestra?¿A qué se debe?
  2. ¿Te imaginas a un grupo de suizos arremetiendo contra una de sus famosas vacas Holstein?
  3. ¿Son las Highland cattle (las vacas escocesas con flequillo) un símbolo político?

 

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5 comentarios

  1. Manuel Dobarganes
    20 mayo, 2018
    Responder

    Será muy breve. Nos queremos poco y somos un gran País, con una cultura que es apreciada des de fuera.
    Tenemos que querernos más.

    • 22 mayo, 2018
      Responder

      Cierto Manuel, ojalá dejáramos ya de usar ciertos símbolos para atacar al que no piensa como uno mismo. Un saludo y gracias por dejar aquí tu opinón.

  2. valecamba
    22 mayo, 2018
    Responder

    Pues que estamos en un país de acomplejados y de intolerantes. No podemos dejar determinados símbolos o monumentos de tradición como lo estuvieron, simplemente para testimoniar una etapa de nuestras costumbres o de nuestra cultura, fuera de connotaciones políticas. Nos regimos por el mito y la simbología y menos por nuestra propia historia, que está y debe seguir estando ahí con sus bondades o maldades.

  3. Javier de Lucas Vázquez
    14 julio, 2018
    Responder

    Creo que hay una incultura y una falta de respeto muy extendida en la sociedad española, independientemente del estrato social y económico. Cada día, por mi trabajo, me relaciono con personas que tienen titulaciones superiores y que se les supone una cierta cultura y capacidad de razonamiento, sin embargo me sorprende descubrir que no conocen nada nuestra historia, no tienen ningún interés en salir de la ignorancia sobre las cosas de las que, con desconocimiento absoluto, se atreven a opinar y además ni siquiera tienen el civismo de respetar a quienes sienten como valioso, importante o simplemente querido, aquello de lo que ellos jamás se han molestado en saber de su existencia mas que hasta el momento de atacarlo.

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